domingo, 30 de mayo de 2010

El rey vive en otro mundo

Hace algunas semanas vimos a su Majestad el rey salir por su propio pie del hospital público donde lo operaron de un nódulo en el pulmón. Se le veía feliz, contento y además muy bien después de pasar por todos los traumas que conlleva una operación de este tipo. Pruebas, chequeos médicos, vuelva usted mañana, la prueba de sangre la tiene usted dentro de 3 meses, tal prueba dentro de 5 meses, etc, etc, lo normal en un ciudadano español que tiene que pasar por este tipo de operaciones. Pero claro, su Majestad es su Majestad y él ni corto ni perezoso para este tipo de cosas no es IGUAL que cualquier español, para esto tiene sus privilegios, y a la vista están.
En dos semanas, pruebas de todo tipo, operado y encima recuperado. Qué bien funciona la sanidad pública española, sólo le faltó decir lo siguiente: “para algunos, porque yo soy el rey y en algo se tiene que notar”. Yo creía que el rey no era así. Tan español que se considera llega algún problemilla, y hace valer su condición de rey, y encima sin esperar colas, sin esperar durante meses que te asignen fecha y hora para la operación, sin tener que compartir habitación con nadie, rodeado de 8 guardaespaldas para que no se acerquen, etc, etc, eso es igualdad ante la ley y los demás es tontería barata.
El rey parece que no se entera o no quiere enterarse o simplemente de la cantidad de personas que quedan incapacitadas, pierden su trabajo por no ser atendidas tan bien como usted, gente que tiene que soportar listas interminables de espera para que le hagan un análisis de orina, gente desesperada para que le encuentren una solución al mismo problema que él ha tenido, gente normal con problemas normales, y es de eso de lo que el rey carece, de esa información, porque él junto con otros cuanto vive en otro mundo, un mundo perfecto sin problemas, sin paro, sin dificultades para llegar a final de mes, sin tener estrés pensando que a lo mejor mañana se queda sin empleo.
Por eso, ni me va ni me viene que el rey haya sido operado, ni que le hayan dado el alta, ni que empieza su agenda normalmente, lo que me preocupa es que tenga unos privilegios que pagamos todos, pero de los cuales él no sufra ningún daño, ninguna espera y seguramente de su abultada nómina (si la tiene), aporte nada para mantener el buen funcionamiento de la sanidad pública española, o dicho de otro modo, pagan otros para yo poder disfrutar sin aportar nada. Siempre lo diré, este hombre vive en otro mundo. Mientras aquí estoy, viendo pasar la vida.

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domingo, 23 de mayo de 2010

¿A quién se refieren?

Estamos con la canción esa que dice: “van a pagar los que más tienen”, pero la pregunta que puede hacerse uno es la siguiente, ¿a quién se refieren?. Porque gente así hay mucha, futbolistas, empresarios, gente que le ha tocado la lotería, la bonoloto o los ciegos, políticos, mangantes, chorizos, estafadores, etc, etc, y vuelvo a preguntar, ¿a quién se refieren?.
Deberían de aclarar primero esa cuestión, porque los españoles somos muy dados a etiquetar sin sabe nada de la persona. Por ejemplo, uno puede llevar un Porches Cayanne, y no tener ni mierda en las tripas. Por el contrario uno puede ir mal vestido, desastrado y ser el más rico del barrio. Por eso, deben de aclaran a quién se refieren.
Lo deberían de decir alto y claro y sin asomo de duda. Debería de salir alguien del gobierno y dar una lista de los que más tienen para así no llevarnos a engaño. Por ejemplo una lista con todos los políticos/as que ganen más de 3.000€ (faltaría lista seguramente) y que tanto % de IRPF se le va a aplicar, porque eso es otro tema que deben de aclarar, a los que más tienen que cantidad de este impuesto le van a aplicar y a partir de qué cantidad económica.
Difícil veo que vayan a aplicar esta medida, porque nuestros políticos se negaran en redondo a ser ellos los que apechuguen con estas medidas económicas tan insociales e insolidarias. Por eso yo sigo en mis trece, y pagaran el pato los de siempre, trabajadores y pensionistas porque es más fácil subirles a ellos los impuestos que a otros. Y se cumple lo que se dice por el ministerio de Hacienda:

El ministro de Hacienda comenta a uno de sus asesores:
- Tenemos que subir los impuestos
El asesor contesta:
- Señor, pero van a quejarse
Con lo que el ministro dice tajante:
- Eso será sólo los primeros días, después se callarán

Y esto más o menos será lo que nos pase a nosotros, y nos ha pasado, porque ¿quién se acuerda de que la luz no la han subido desde que vamos de año un 2’5%? Nadie, a lo primero todo el mundo se quejaba, pero ahora estamos todos callados. Pues estos hacen lo mismo. Yo sólo quiero que me respondan a la pregunta, ¿a quién se refieren?. Mientras aquí estoy, viendo pasar la vida.

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domingo, 16 de mayo de 2010

Se acabó

Este fin de semana se acaba el entretenimiento nacional: EL FUTBOL. Si, se acaba la temporada futbolera y con ella el pasatiempos preferido de muchos españoles. Mucha gente se estará tirando de los pelos. Pero no todo está perdido. Dentro de un mes comienza el mundial de fútbol de Sudáfrica y habrá otro interesante mes viendo como 22 tíos corren detrás de un balón, sin percatarse (o sí) de que sus movimientos, jugadas, goles o cualquier otra cosa, hace que se tambaleen las ilusiones de millones de seguidores en todo el mundo.
Nunca he llegado yo a entender como un deporte es capaz de hacer tanto y de hacer saltar tantos sentimientos, que otras cosas a lo mejor más importantes no logran. Se ve a personas llorar de emoción cuando su equipo pierde una final, y llorar de alegría cuando la gana, pero casi nunca se ve a alguien llorar por perder el puesto de trabajo, por ejemplo. ¿Por qué es así?, porque en España siempre ha existido ese sentimiento futbolero, y te lo inculcan desde que eres muy pequeño, tus padres, en el colegio e incluso jugando con los amigos, ese sentimiento aflora como algo importante en nuestras vidas. De pequeños todo el mundo era o del Madrid o del Barça, y eso nos acompaña hasta casi la muerte. Véanlo ustedes mismos, sólo tienen que ir a cualquier parte y ser un poco observadores.
Pero el otro lado que tiene este deporte, es el enriquecimiento de los clubes a costa de las ilusiones de los aficionados. Infelices. A fin de cuentas, vender una camiseta es ganar dinero, que vaya mucha gente a ver un partido es dinero, que se compren los álbumes con las pegatinas de los futbolistas, eso es dinero. Pero claro, nosotros no nos damos cuenta de eso, y seguimos como borregos las consignas de estos profesionales del marketing y de hacer dinero. Si el gobierno tomara prestadas algunas de las nociones básicas del marketing que estos clubes aplican para ganar dinero, el Estado estaría forrado. Porque saben cómo jugar con los sentimientos de las personas en beneficio propio. Por eso me alegro de que se acabe ya esta liga, para poder descansar del marketing agresivo de todos estos clubes que nos inundan con sus falsas esperanzas. Mientras aquí estoy, viendo pasar la vida.

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