miércoles, 4 de noviembre de 2020

La cena

Que yo sepa, en España las normas impuestas por el bigobierno que nos gobierna o nos intenta gobernar, o por los 17 gobiernos que tenemos la mala suerte de tener, dice que las reuniones no pueden ser superiores a 6 personas, los bares no pueden tener más de un tanto por ciento de su aforo, el cual no sé ni tampoco tengo ganas de buscarlo. Pero resulta, que hay varias especies que se creen que pueden hacer lo que les salga de la entrepierna, y así hacen. Lo más chungo y lamentable de todo, es que parte de esa especie superior, es la que nos IMPONE a los demás, es decir, al resto de los ciudadanos, unas normas que sino cumplimos encima nos sancionan o nos proponen para sanción. Esa especie superior de la que les hablo, son personalidades del mundo de la política, la empresa y el deporte, los cuales se reunieron el lunes de la semana pasada, en una fiesta con más de 80 invitados. Entre tan ilustres personajes con esa superioridad, se encontraba el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el líder de la oposición, Pablo Casado, los cuales no respetaron las distancias de seguridad, lo mismo que el resto de ilustres personajes superiores. Y fíjese usté señora, no pasa nada ni ha pasado nada ni por supuesto esperen que pase algo. En este caso, la policía lo tiene a huevo, ya que tiene identificados a todos los asistentes a esa cena para poder sancionarlos o proponerlos para una sanción administrativa por saltarse las normas que hay contra el Covid-19. Pero es que en esta España tan deliciosa en la que vivo, tenemos unos políticos que son unos sinvergüenzas, unos caraduras, unos vividores y viven ajenos al resto ciudadanos que existen en España. La fiesta, que contó con 80 invitados reunió a varios miembros del Ejecutivo en el primer día de aplicación del estado de alarma. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, como representante de ZPedro, y como vigilante de las normas sanitarias, la ministra de Defensa, Margarita Robles, para ver si los militares hacen falta para montar un hospital de campaña para tanto golfo, el titular de Justicia, Juan Carlos Campo, para sancionar y hacer aplicar la ley a todos estos sinvergüenzas y el responsable de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, que fue de relleno o a cerciorarse de que los discursos no tenían faltas de ortografía. Pero, el gobierno salió a defender lo indefendible, porque los bares y restaurantes también cumplen las medidas de seguridad y sin embargo tienen que cerrar porque así lo mandan los que van a cenas de alto postín. La que defendió la cosa, fue la infumable ministra de la presidencia, María Jesús Montero, que aseguró que aunque el acto contaba con las medidas de seguridad decretadas por el gobierno de Madrid, debemos hacer un acto de autorreflexión. Vaya, y ya de paso, pelillos a la mar. Poca vergüenza es poca. Creo que es otra cosa, creo que es un acto de superioridad para reírse de todos nosotros, como así ocurrió. España, año 2020. Mientras aquí estoy, viendo pasar la vida. 

Compártelo:

Bookmark and Share

martes, 3 de noviembre de 2020

¿Nos damos cuenta?

Es alucinante lo que está sucediendo en España a lo largo de estos últimos meses con el asunto del coronavirus. Nos están imponiendo unas medidas injustas, injustificadas y surrealistas, con la excusa de que es por nuestro bien, pero nada tienen que ver con las verdaderas intenciones de este gobierno, o eso creo yo viendo el asunto. ¿Nos vamos dando ya cuenta de lo que pretende este gobierno con las restricciones, en teoría sanitarias, o es necesario hacer un croquis? Y ya me gustaría que toda la sociedad despertara y lo viera claro porque me llama la atención que algunos vayan subidos en el camión que les lleva al matadero como auténticos lanares que, ni se enteran y lo que es peor, ni se quieren enterar. ¿Se dan cuenta de lo curioso que es este virus? Tiene horarios y lo que es más curioso, ataca en ciertos tipos de negocios y en otros lugares no, como vagones de metro, colegios o autobuses. ¿Nos vamos dando cuenta que detrás de todo esto hay un fin y ese no es otro que el económico? ¿Nos vamos dando cuenta que la intención es destrozar España, destrozar los negocios de autónomos y pequeñas empresas para que después lleguen grandes multinacionales y se queden con todo a precio de saldo y repartiendo jugosas comisiones entre los políticos? Y está claro que uno de los principales objetivos es el de la hostelería, goloso objetivo en un país donde la hostelería siempre ha funcionado muy bien. La hostelería está copada por los autónomos y pequeñas empresas. En estos momentos el gobierno está asfixiando estos negocios para que sus propietarios tengan que regalarlos y ser copados por grandes empresas. Y está tan claro que no se toman la molestia ni de disimular porque tampoco lo necesitan. En esta sociedad hay un nutrido grupo de sujetos que padecen un síndrome de Estocolmo bastante preocupante y que todavía sigue creyendo que a este gobierno, a estos políticos les importan sus vidas en algo y no es cierto. Lo único que les importa y les ha importado siempre es el dinero y cómo conseguirlo de la forma más fácil, caiga quien caiga. De lo que no nos estamos dando cuenta es de que somos más y de que, si nosotros quisiéramos tendrían que salir corriendo por la frontera como alma que lleva el diablo. Pero para eso hay que despertar y no seguir el juego de esta gente, es fundamental porque como sigamos así, estén seguros de algo, nos acabaremos dando cuenta de todo, pero cuando sea demasiado tarde. Es mi humilde opinión y mi humilde análisis de la situación. Fábricas abiertas, empresas de reparto abiertas, centros comerciales abiertos, joyerías abiertas, tiendas abiertas, casi todo está abierto excepto los atacados, los hosteleros. En fin, yo ahí lo dejo, puede ser que lleve razón o no, pero es lo que veo. España, año 2020. Mientras aquí estoy, viendo pasar la vida. 

Compártelo:

Bookmark and Share

lunes, 2 de noviembre de 2020

A costa de todos

Como saben ustedes y sino se lo recuerdo yo, voy a desayunar todos los días al bar de mi amigo Pacorro. Se lo pueden tomar como una chulería por mi parte como otra cualquiera, el caso es que me presento allí. Resulta que Pacorro compra la prensa diaria para que sus parroquianos y los que no lo son, se culturicen porque leen, se informen ya que leen la prensa y vomiten gracias a la prensa que leen, porque cabe recordar que abrir un periódico en esta España salchichera es literalmente echar la pota. Resulta que me encontré una noticia que me dejó patidefuá, pese al escaso margen de sorpresa que a uno le deja ser súbdito español. Y les juro a ustedes por el cetro del dios Pichimichi que lo que voy a contar es cierto. Aunque comprendería que dudasen, porque en un país normal, algo así sería imposible. Pero recuerden que éste no es un país normal, sino España, un lugar donde todo disparate, por gordo que sea, tiene su asiento, y donde por poner un ejemplo clásico, una ardilla podría cruzar la Península saltando de gilipollas en gilipollas sin tocar el suelo. La noticia que me puso de mala leche ya de buena mañana, es que nuestro querido amiguito ZPedro invitó a sus amigos (ojo al detalle) a Doñana a costa del Estado. Y es que ZPedro invitó a varios matrimonios con niños, a disfrutar del Palacio de la Marismillas en agosto de 2019. Todo eso, aunque sea reprochable tiene un pase, pero que presidencia se niegue a informar de esa cuestión pese al requerimiento firme del Consejo de Transparencia, pues es ya la chulería llevada al extremo. Y en este punto y si me permiten la discreta chulería, me surge una pregunta que les paso a colocar, ¿para qué queremos en España, y encima manteniéndolas todas, tantas cosas controlando algo que luego el controlado se niega a obedecer?. Todos esos matrimonios, con sus niños y por supuesto ellos (me refiero a la familia de ZPedro), disfrutaron de las instalaciones y servicios costeados con fondos públicos. Por eso, en esta España no hay monumento al sinvergüenza desconocido porque aquí los conocemos a todos. Un infeliz país donde la gente puede verse obligada a cerrar tienda o negocio por equivocarse en su gestión, pero donde ningún banco ni banquero, ni político, que llevan años equivocándose en la gestión irresponsable y malgastando un dinero que ni siquiera es suyo, pagan el precio de sus errores y de sus abusos de poder. Nunca Con lo cual, sólo me cabe pensar que este chulito de ZPedro, se ríe de nosotros cada vez que quiere, cuando quiere y como quiere, ya que los españolitos no movemos un dedo ante estas situaciones de despilfarro del erario público para disfrute de nuestra chusma política junto con amiguetes que seguramente serán enchufados en cualquier lugar de la administración, y sino lo hay, se inventa. El disparate total es que hubiese utilizado el falcon para llevarlos a todos allí. O sí, cualquiera sabe. Menudo caradura. España, año 2020. Mientras aquí estoy, viendo pasar la vida. 

Compártelo:

Bookmark and Share